martes, 27 de enero de 2015

LA INSPIRATRIZ DEL HIJO DE ODÍN

A lo que se llega sin saber, sin querer, sin poder hacer otra cosa que dejarse llevar por la marea, cansado de nadar a contracorriente, entre tiburones y con los pies atados. Renacer de entre los muertos de amor y sacudirse el polvo que no es polvo, sino cenizas.
Descubrir que amar es bueno, pero que ser amado es mejor.
Mirar a los ojos a un guerrero vikingo, perdido en las aguas del mar que baña tu guarida, inocente ante las sierpes que sisean tu cabello. Dejarse vencer por la sencillez de un temor del mundo mortal, el de morir sin poseer la esencia de otra vida trenzada a la tuya. Caer de hinojos y prometer que nunca habrá estaciones malditas ni lobos sin dientes limpios de carne virgen.
Yo quiero ser tu inspiratriz, tu sexacional virtudiosa, la agri sweet sonrisa infinita que empieza en tu hombro izquierdo, da la vuelta al mundo y descansa en tu hombro derecho.
Porque respirar eres tú.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Y yo que me alegro, aunque tú y yo sabemos que podemos ser aquello que queramos SER. RT

Josemi dijo...

Como diría un tal Wilde... La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastras por ella.

Josemi dijo...

Como diría un tal Wilde... La única forma de vencer una tentación es dejarse arrastrar por ella.

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Océanos

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Los sin fondo