Ir al contenido principal

LA PECHOTES, EL QUE SE COME LOS MOCOS Y EL CUÑAO CON LA BOTELLA DE ANÍS

La verdad es que hay días de esos que cuesta un poco más: la verdad es que a mi no me pasa porque vivo en la inopia de la felicidad inoculada por una madre que ha aprendido a mandar videos con florecitas por Whatssapp. Me dice tantas veces que valgo un potosí, que el día menos pensado me pongo a la venta en segunda mano.

Pues eso: que la Pechotes. Madre como está el patio si cinco señores con traje bueno se ponen alrededor de una mesa de esas de diseño que salen en los programas de las mañanas para hablar de una tía cuyo mérito es tener un aire a la novia de Ronaldo pero con con más descaro de guarrilla de discoteca porque se jalaba a un pelo cortinilla que bien podía pasar por el icono de Risi.
En el autobús un tipo se ha comido un moco y luego ha puesto cara de asco porque dos chicas iban de la mano.
A mi cuñado que le quiten la botella de Anís, el tenedor o las dos cosas: que prohiban los villancicos en Mercadona y de paso ese uniforme que es el más feo de la creación. Este año he desterrado la Navidad porque no me cuadran con el día a día.
Ay Clint, Clint... Cuanto puente falta en estos días. Alégrame el día y borra de la pared del fondo la humedad de los negocios turbios. 
Mi madre plantará una flor, no sé cual, pero me juego el bitter kas de los viernes a que és preciosa.

Y entre tanto. ¿Qué hacemos? Pues ver Star Trek que ha empezado gratis en la tele.

Comentarios

Entradas populares de este blog

DANDO LAS LARGAS

Al parecer existe una raza de peregrinos harto peligrosos. Por si acaso, estaremos atentos. Y es que todo depende del contexto. Te estoy dando las largas desde antes incluso de que me puedas ver. Te doy las largas para que me mires y no exista nada mas. Las largas para que sepas que te vas a encontrar un peligro a dos curvas de distancia. Largas intermitentes, impertinentes y beligerantes. Largas de las que congelan los instantes. Y cuando consigo tenerte a tiro me tiembla el  dedo porque ya no quiero que me veas, que lo que quiero es esconderme en el agujero de la indiferencia ajena. Señales brumosas en una carretera sin asfaltar una noche de luna nueva. Encajes, liguero y sombra oscura. Tercipelo en las paredes de mi esperanza y cabecero de latón dorado para que me dejes amarrada. Largas en carretera cerrada. El brillo del neón por la ventana te da alas y entonces me llevo la mano a la boquita en forma de O perfecta y protesto airada: - Usted se confund...

REGENERACION

Me han amputado un cacho de vida y hoy voy a que me lo vuelvan a implantar. Apenas puedo ya respirar y el segundero del reloj anda atontolinado, que le tengo que dar un toque de allá para cuando para que espabile y que no se olvide que su sentido no es otro que de caminar impasible hacia delante. A las 3 me pienso atildar, con el corazón en víspera de domingo. A las 5 la cogeré en mis brazos y la apretaré tan fuerte como delicado un suspiro. Entonces ella me dirá: "Ay mamá, suelta, que me espachurras" y entonces la comeré a besos. Me enseñará al cangrejo campeón y su hábil estrategia de cogerlo con las pinzas de la barbacoa. "¡Esta niña lo que necesita es pasar mas penurias, que la tienes entre algodones!" ... Claaaaaro... (pensaré)...cuadrada te daba yo a ti la ostia. Pero mi educación académica y la otra me obligarán a sonreir como leve forma de disentir. Porque su ausencia sólo me enriquece en la certeza de que sin ella nada huele, sabe o se siente como debe ole...

USTED SE CONFUNDE CABALLERO

- Usted se confunde caballero, que yo soy una señora. - Pues cuando te retuerces como una gata en celo no lo parece. - ¿Cómo?. - No parece ni que me confunda ni que seas una señora. - ¿Quiéres decirme que las señoras no tienen calambres en la entrepierna?. - No las que yo he conocido. - Dudo que puedas reconocerlas, después de todo te criaste con tu madre y sus hermanas. - Eres una zorra. - Me falta el rabo que a ti te sobra. - Y a ti lengua. - No decías eso hace un rato. - Ni tu parecías una señora. La noche había cogido el metro y estaba para llegar al centro donde se alzaba el pequeño Hotel "Las Meninas", el más bonito de la ciudad, que no el mas caro.