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Mostrando las entradas etiquetadas como cuentitos de cuentilandia

CU-CU

Veo la noche pintada de naranja de zumo de farola. Paso elevado de rayas. El cabello tan largo, algo húmedo, sedoso en el enredo que ha secuestrado el frío de un alma que gime y susurra por el encierro.  El suspiro del  semidios de las alcantarillas  se ha colado por la pellica que borda la capucha en la que se ha estrellado la niebla que empieza a nacer. Escalofrío. Sólo nariz: Larga. Cu-cú, ¿quién soy?. El. Ella. Todo. Luces que se acercan. Rápido. Rugen como fiera y sólo son gatos. Paro el caminar justo en el centro del paso con rayas. Quietud.... Luces... Ni un paso... Frenazo. Ahora o nunca: giras la cabeza la justo, despacio. Los ojos de carbón escondidos y la sonrisa oculta en la sombra de la capucha. Cu-cú... ¿quien soy?. La luz  ya no se pone tan chula porque el miedo se ha colado, como siempre, al otro lado del cristal, chupándole la frente al que agrarra el volante en esta noche naranja de ambar destilado.  Cu-cú.. ¿real...

MI JEFE ES IDIOTA

- Mi jefe es idiota. Viene con esos pantalones de marca que le quedan como si fueran robados, los zapatos lustrados y los calcetines negros obsoletos. Se mete la mano en el bolsillo para rascarse la cola sin demasiado disimulo mientras me mira desde atrás. No tiene cuello y jamás le he escuchado un discurso coherente. Dice que el barco es suyo y si quiere lo hunde, pero resulta ¡Que yo voy en el barco!. Me paso el día corrigiendo todas esas faltas de ortografía que pone en los pos-it y... - Cosas que pasan - él se lleva un trozo de pastel de cabracho a la boca mientras en la tele corren 22 tíos en pantalón corto tras una bola - Gol. - ¿Me estás escuchando?. - Claro. - Pues me gustaría que supieras que te quise tanto como jamás pensé que pudiera querer, tanto, tanto, que un día me vomité a mi misma del dolor de no ser un trozo de ti. No quería ser si no era tu. No quería respirar si no era por tus poros ni quería que me latiese el corazón si no fuese a mayor gloria de tu nomb...