Pregunta y respuesta. Pregunta y respuesta. ¿A quién le pregunta el Oráculo?.Y sobretodo. ¿Cómo hacerlo cuando sin poder evitarlo se conoce la respuesta?. Aunque sin duda hay maldiciones mucho más malditas: la que te mantiene girando a velocidad constante sin posibilidad de frenar. Supe que llamarías a la puerta una vez más y lo supe desde el mismo instante en que empezaste a pensar como hacerlo. Supe que tendría que dañarte incluso antes de que alzaras la mirada. El conocimiento no lo hizo más fácil. Resultó áspero igualmente. Ahora has marchado a tu oscura madriguera, esa en la que tejes tus desatinos auspiciado por los efluvios de las hierbas en exceso aromáticas. Se que aun te sangra el morro y que mientras supure la herida no volverás a acercarte al Templo de la Pitia, pero que las cicatrices te vuelven tonto y que volverás a llamar, y yo volveré a herirte, así hasta que las heridas sean tan profundas que ya no puedas levantarte. Olvida la posibilidad de recuperar los ofrend...
El fuego camina a mi lado, pequeña Perséfone