Me pides consejo y yo te lo doy, pero con los ojos me dices que desde lejos te sobran las ganas de dejar de escucharme... que en tus sueños no tienen banda sonora y que además, son en blanco y negro. Dime que deseas, y el Oráculo de Delfos hablará hoy, en el día en que las nubes están roñosas y ya no mojan, pero que hace un frío que pela.
- Usted se confunde caballero, que yo soy una señora. - Pues cuando te retuerces como una gata en celo no lo parece. - ¿Cómo?. - No parece ni que me confunda ni que seas una señora. - ¿Quiéres decirme que las señoras no tienen calambres en la entrepierna?. - No las que yo he conocido. - Dudo que puedas reconocerlas, después de todo te criaste con tu madre y sus hermanas. - Eres una zorra. - Me falta el rabo que a ti te sobra. - Y a ti lengua. - No decías eso hace un rato. - Ni tu parecías una señora. La noche había cogido el metro y estaba para llegar al centro donde se alzaba el pequeño Hotel "Las Meninas", el más bonito de la ciudad, que no el mas caro.
Comentarios
Allá voy:
Oraculo, me puedes poner una cervecita y una racion de chopitos?
Gracias.
El Óráculo de Delfos ha hablado.
El Oráculo de Delfos ha hablado.
"La vida es una barca"
Calderón de la Mierda