Ir al contenido principal

MIMÉTICO


El Oráculo irresponsable va a manifestarse a instancias del interesado:

El miedo es necesario. Nos mantiene en estado de alerta.

El miedo es bueno, no así el pánico. El pánico paraliza nuestra capacidad de reacción y podemos ser devorados por las alimañas invisibles.

Algo de miedo si.

Pánico no.

Camufla las armas brillantes que llevas en el cinto. Son espejos al sol que alerta de tu presencia mucho antes de que hayas llegado. Mimetízate con el entorno el tiempo suficiente como para averiguar como funciona. No se trata de renunciar a lo que tu eres. Se trata de evitar que los demás aprendan como funcionas antes de que tu hayas aprendido como funcionan ellos.

Desecha la medusa (tan transparente ella) y saca el puerco espín (aunque sólo sea el principio). Ten por cuenta que las medusas provocan temor y los puerco espines despiertan ternura (fíjate tu que sin sentido). La ternura ajena es una debilidad propia. Teje un poncho de ternura que te proteja hasta que puedas cambiarlo por lo que tu quieras.

Según caigan las hojas cambia tu coraza de pinchos por una piel suave y brillante, pero encérala para que la lluvia resbale y no la eche a perder.

Este es el consejo del oráculo: recuerda que es irresponsable y que tu accediste a él sin presiones.




Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me ha gustado mucho y aunque seguro que noera para mi me ha ayudado
yole ha dicho que…
Me puse a tejer un poncho nada más leerte...

Besos nuevos.
Me voy a guardar los besos nuevos en la cajita donde guardo las cosas pequeñas que son tan grandes que no caben si no es en una caja pequeña. Gracias.

Entradas populares de este blog

DANDO LAS LARGAS

Al parecer existe una raza de peregrinos harto peligrosos. Por si acaso, estaremos atentos. Y es que todo depende del contexto. Te estoy dando las largas desde antes incluso de que me puedas ver. Te doy las largas para que me mires y no exista nada mas. Las largas para que sepas que te vas a encontrar un peligro a dos curvas de distancia. Largas intermitentes, impertinentes y beligerantes. Largas de las que congelan los instantes. Y cuando consigo tenerte a tiro me tiembla el  dedo porque ya no quiero que me veas, que lo que quiero es esconderme en el agujero de la indiferencia ajena. Señales brumosas en una carretera sin asfaltar una noche de luna nueva. Encajes, liguero y sombra oscura. Tercipelo en las paredes de mi esperanza y cabecero de latón dorado para que me dejes amarrada. Largas en carretera cerrada. El brillo del neón por la ventana te da alas y entonces me llevo la mano a la boquita en forma de O perfecta y protesto airada: - Usted se confund...

REGENERACION

Me han amputado un cacho de vida y hoy voy a que me lo vuelvan a implantar. Apenas puedo ya respirar y el segundero del reloj anda atontolinado, que le tengo que dar un toque de allá para cuando para que espabile y que no se olvide que su sentido no es otro que de caminar impasible hacia delante. A las 3 me pienso atildar, con el corazón en víspera de domingo. A las 5 la cogeré en mis brazos y la apretaré tan fuerte como delicado un suspiro. Entonces ella me dirá: "Ay mamá, suelta, que me espachurras" y entonces la comeré a besos. Me enseñará al cangrejo campeón y su hábil estrategia de cogerlo con las pinzas de la barbacoa. "¡Esta niña lo que necesita es pasar mas penurias, que la tienes entre algodones!" ... Claaaaaro... (pensaré)...cuadrada te daba yo a ti la ostia. Pero mi educación académica y la otra me obligarán a sonreir como leve forma de disentir. Porque su ausencia sólo me enriquece en la certeza de que sin ella nada huele, sabe o se siente como debe ole...

USTED SE CONFUNDE CABALLERO

- Usted se confunde caballero, que yo soy una señora. - Pues cuando te retuerces como una gata en celo no lo parece. - ¿Cómo?. - No parece ni que me confunda ni que seas una señora. - ¿Quiéres decirme que las señoras no tienen calambres en la entrepierna?. - No las que yo he conocido. - Dudo que puedas reconocerlas, después de todo te criaste con tu madre y sus hermanas. - Eres una zorra. - Me falta el rabo que a ti te sobra. - Y a ti lengua. - No decías eso hace un rato. - Ni tu parecías una señora. La noche había cogido el metro y estaba para llegar al centro donde se alzaba el pequeño Hotel "Las Meninas", el más bonito de la ciudad, que no el mas caro.