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A TUMBA ABIERTA


APRIETA EL VIENTRE Y MIRA UN METRO Y MEDIO POR DELANTE
(VIVIENDO A CONTRAPELO)

Eso me lo dijo Alberto Barrantes cuando me lanzó al abordaje de mis miedos: Aprieta la tripa, planta el pie como si fuese a quedarse tatuado en la piedra y no dejes de sonreir por si te hago una foto mientras no le quitas ojo al camino, un metro y medio por delante como poco.

Reconozco que la chulería me robó la sinceridad y no le dije que tengo (o tenía) pavor a la bajada de cuestas, pero ¿qué podía hacer?: calzarme las Pearl Izumi del Máster del Universo y comerme los 13 kilómetros entre la R3 y la subida a Camporeal, afeitarme el miedo y gritar "GERSANTA, ESO MOLA MIL".

Me pasó también el día que cogí una cucaracha en la mano y le dije: "tía puta, no te entro por la boca, así que no me mires como si el mundo girase en tu ombligo perverso, porque NO lo hace NI DE COÑA (Aún recuerdo como crujió entre mis dedos).

Escoger un buen compañero de rodaje hace que te sientas Leónidas sin necesidad de sombrearte los abdominales: tienes que vestirte de color flúor y decir aquello de "para atrás ni para coger impulso". Los kilómetros, si se les acaricia despacio, son benévolos y tocan un solo de batería a mayor gloria de Nightwish en sus recodos finales: y entonces podrías MORIRTE DE GUSTO, pero no lo haces porque morirse es una mierda por mucha épica que lo impregne.

Lo peor de correr con un tipo como el Tío del Megáfono, es que engatusa con su gesto de buenito y sus ojitos azules mientras te dice "Uy, uy... que yo soy reservón" y de repente ZAS, le notas el pelo del lomo erizado y tiene los ojos amarillos porque es una bestia parda que te hace reír mientras bajas AL AVERNO de tu ego y se te olvida eso, que bajas, y luego aprietas cuando te cruzas con los machacas del gimnasio, esos que parece que llevan una alfombra bajo cada brazo, pero no aprietas porque te cruces con (o contra) ellos, sino porque tocaba y puedes.

No quiero dejar de vivir ni un solo instante de esotos que me regala la vida subida a las Pearl Izumi que compré el día que me cambió la vida. No quiero renunciar a compañeros de viaje ni a puestas de sol instrospectivas y si alguien intenta evitarlo: LE MANDARÉ UN SICARIO DE TINTA.

LA AUTORA HA HABLADO.

Comentarios

Darío ha dicho que…
Con esas Izumi vas y volves del infierno como un héroe. Amo correr, amo pensar mientras corro que nunca voy a volver...

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