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NO SERÉ YO...

Tengo la nariz altiva y he venido a decirte que no seré yo. De entre todas no seré yo la mejor ni la peor. Ni tan siquiera seré si tu así lo deseas. Aunque estuve y aun quedo. Necedad sería negarlo. No seré yo quien te regale un muestrario con todas mis virtudes. Realmente es que no son muchas. Aun así las pocas que tengo son las que llevo bien visibles en las arrugas de la frente. No seré yo la que te venda el humo que inhalas glorioso de otros. No señor. No yo. No seré quien te mendigue amor eterno. Tampoco seré quien te lo jure. No seré yo la que salga a la puerta esperando oir tu regreso por caminos polvorientos. Tan indiferente me es tu regreso como otrora me resultó tu marcha. No seré yo la que invoque al señor de la guerra, ni a la virgen de los sicarios, ni tan siquiera al guerrero que languidece porque no encuentra un lugar digno para morir. No seré yo la que le limpie el polvo a las estatuas de tu ego. ¿Sabes quien seré sin embargo?. Aquella que te mira y te mirará por s...

CUANDO NOS MATARON

"Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas..." Rima XLII. Hay cosas que no pierden frescura por muchos años, siglos que pasen. Puede ocurrirte con una rima de Becquer, con una canción de "El último de la Fila" o con una pintura rupestre. Da igual. De repente un clic hace que todo pare de girar a tu alrededor y miras atrás pensando cuando fue el instante en el que moriste y no te enteraste. Ayer me senté en la mesa y crucé las piernas dejando que el zueco rojo quedara colgando del pie. Se balanceaba como valorando si era mejor caer o quedarse sujeto. Fuera jugaban niños. Bueno así lo inferí porque no los podía ver a través de la tupida cortina. La luz entraba suave, muriéndose un poco o tan solo adormecida por las horas de la tarde. Comenzó a sonar la canción y yo paré de escribir. Levanté la mirada y la posé en una foto que tiene veinte años, los mismos que la canción. Recordé una tarde de primavera todos esos años atrás en las que ot...

GUARDIANES ABSURDOS

Érase una vez un hombre que tenía la misión de cuidar que ninguna planta creciera en un terreno de 100 metros cuadrados. Para cumplir su misión le dieron un fusil, pero por más que apuntaba a las plantas, e incluso, llegando a disparar, no consiguió que dejaran de crecer. Dejó el fusil sobre una piedra y se hizo con un rastrillo. La cosa empezó a funcionar. Todas las mañanas rastrilleaban el terreno y erradicaba cualquier rastro verde, por tímido que fuera. Pasó así diez años hasta que un día de primavera enfermó. Pasó diez días debatiéndose entre la vida y la muerte, y cuando consiguió reponerse volvió a su pequeño desierto y descubrió asombrado, que en una de las esquinas había una planta que, no solo había brotado, sino que había florecido. No era gran cosa, pero era lo más hermoso que había visto en los diez años que llevaba rastrilleando el terreno. Empezó a preguntarse quién fue quien le dió tan rara misión hacía tantos años. Se preguntó la utilidad de la tarea y si pasaría algo ...

LASTRE

Quitar lastre. Arrancarse pesos innecesarios de la ropa durante la andadura. No trae cuenta llevar avalorios de la Srta.Pepis para una travesía de 1000 kilómetros por el desierto. No hay espejos, no hay falsas miradas que adoren becerros de oro. No existe el aspaviento inmerecido. Sólo piel y hueso, algo de carnes, sangre la justa. Despójate de aquello que puede ser bueno en el fondo pero que no lo es también en la superficie. Aleja de ti los problemas con o sin patas. Calcula el balance. Haber menos Debe. ¿Hay pérdidas?. Pues ya sabes, deja en caja todo lo que pesa y apenas vale. Arráncate las sanguijuelas de las pantorrillas. También las del corazón. Elimina todos los parásitos del alma. No dejes que el falso brillo de la pirita te ciegue. Sé que te gusta ese bolso de charol rojo con cadenita de cuero. Sé que lo has ido llenando de regalos sopresa de los kinder, de broches de mariposas y laca de uñas color coral. Sé que crees que no puedes vivir sin ese bolso, pero allá lejos, donde...

A SOLAS CON EL DIOS DE LA LLUVIA

Dios de la lluvia apiádate de las bestias y de mi... A veces miro por la ventana, y entre los edificios veo el azul intenso que llega después de una gran tormenta de esas de gotas enormemente mojadoras. Entonces, recuerdo un día de abril de hace cuatro años. Recuerdo que iba a la facultad a recoger, con 3 años de retraso, mi título. En la radio una noticia, "Habemus papam", Joseph Ratzinger había sido proclamado Papa, y pensé que recordaría aquel momento por ser histórico. ¿Dónde estaba usted el día que proclamaron Papa a Ratzinger?.. pues... yendo a la Facultad a recoger mi título. Escribí y escribí aquel día. Estaba mojada de lluvia y de gozo, porque aquellas gotas eran límpias, gordas y caían tan a chorro que se llevaban todo lo malo del paquete de deudas. Entonces no lo sabía, pero las deudas saben nadar y allí se quedaron. La lluvia se marcha de mi paisaje y yo no quiero, porque la lluvia purifica el alma y el calor solo trae ruido de oscuras chicharras. El pelo mojado s...
Jardineros fieles, Señores de la Guerra. Extractores del opio vital que es al existencia ajena. Exprimidores de plantas malditas que lo lubrican todo de ira y de otras cosas peores, como por ejemplo la desesperanza, un, dos, tres, responde otra vez... Aun así, esnifo el polvo de guardapolvos del señor de la guerra. Ese polvo amarillo de los desiertos lejanos. Huele a D&G. También huele a peligro del que gusta a sabiendas que mata. Recuerdo cuando el Seños de la Guerra olía a colonia para niños. Entonces era el Señor de las Damas en Apuros. Ahora es otro. No me gusta que me llamen por otro nombre aunque sea broma. No me gustan las sorpresas. No me gusta combinar rayas y cuadros. No me gusta que me mientan y si lo hacen que sea a mayor Gloria de mi nombre. No me gusta que me racionen la egolatría. Me la quiero tomar a cucharadotas enteras de esas que te llenan toda la bocota y que casi no puedes respirar. Hoy me duele el brazo porque ayer cargué con el peso de un cumpleaños de una ni...

NO ES FÁCIL

En misa y repicando. No es fácil. La ropita planchada, terso el rostro. Enjuta el alma. No es fácil. ¡Por allí resopla!. Te veo, te presiento. Te busco sin mirarte a través del gentío. Aliso la ropa de luto de mi esposo muerto. Hace tanto calor aquí dentro. No es fácil. Me miras. Noto tus ojos azules clavados en mi negra figura pero no levanto el rostro. No es fácil. "Daos la paz" ¿Qué paz?. Nunca es fácil. Mi dignidad como bandera. ¿Qué bandera?. No tengo patria. No es fácil. Te quiero. Me quieres. No es fácil. ¿Y ahora qué?. "Doña Paquita ha enviudado; menos mal que el hijo de Dña. Carmen, su amiga de toda la vida, la echa una mano con el jardín y los arreglos de la casa: ese niño hecho grande, que lo ha criado como un hijo suyo, con esos ojos azules que brotan mar". No es fácil.