A la pequeña mujer que busca al hombre malo que trae coca-cola. Si tu deseo es tal, no seré yo la que le ponga puertas al cielo. Si quieres probar si un hombre malo puede sucumbir a los encantos de una dulce vestal, te diré que lo creo posible, porque los hombres no son ni buenos ni malos, simplemente son hombres. No olvides que fue la Suma Sacerdotisa la que llevó al guerrero al templo de la vestal una tarde calurosa de verano. La suerte está echada. La Sacerdotisa no es responsable de las decisiones que tanto vestal como guerrero, tomen a partir de este momento. El futuro no está escrito. Buena suerte.
Al parecer existe una raza de peregrinos harto peligrosos. Por si acaso, estaremos atentos. Y es que todo depende del contexto. Te estoy dando las largas desde antes incluso de que me puedas ver. Te doy las largas para que me mires y no exista nada mas. Las largas para que sepas que te vas a encontrar un peligro a dos curvas de distancia. Largas intermitentes, impertinentes y beligerantes. Largas de las que congelan los instantes. Y cuando consigo tenerte a tiro me tiembla el dedo porque ya no quiero que me veas, que lo que quiero es esconderme en el agujero de la indiferencia ajena. Señales brumosas en una carretera sin asfaltar una noche de luna nueva. Encajes, liguero y sombra oscura. Tercipelo en las paredes de mi esperanza y cabecero de latón dorado para que me dejes amarrada. Largas en carretera cerrada. El brillo del neón por la ventana te da alas y entonces me llevo la mano a la boquita en forma de O perfecta y protesto airada: - Usted se confund...
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PERO EL JUEGA CON FUEGO ACABA QUEMANDOSE
Lo bonito de todo esto está en la intensidad de lo que vives, incluso cuando te planteas si apostar o no...