A la pequeña mujer que busca al hombre malo que trae coca-cola. Si tu deseo es tal, no seré yo la que le ponga puertas al cielo. Si quieres probar si un hombre malo puede sucumbir a los encantos de una dulce vestal, te diré que lo creo posible, porque los hombres no son ni buenos ni malos, simplemente son hombres. No olvides que fue la Suma Sacerdotisa la que llevó al guerrero al templo de la vestal una tarde calurosa de verano. La suerte está echada. La Sacerdotisa no es responsable de las decisiones que tanto vestal como guerrero, tomen a partir de este momento. El futuro no está escrito. Buena suerte.
- Usted se confunde caballero, que yo soy una señora. - Pues cuando te retuerces como una gata en celo no lo parece. - ¿Cómo?. - No parece ni que me confunda ni que seas una señora. - ¿Quiéres decirme que las señoras no tienen calambres en la entrepierna?. - No las que yo he conocido. - Dudo que puedas reconocerlas, después de todo te criaste con tu madre y sus hermanas. - Eres una zorra. - Me falta el rabo que a ti te sobra. - Y a ti lengua. - No decías eso hace un rato. - Ni tu parecías una señora. La noche había cogido el metro y estaba para llegar al centro donde se alzaba el pequeño Hotel "Las Meninas", el más bonito de la ciudad, que no el mas caro.
Comentarios
PERO EL JUEGA CON FUEGO ACABA QUEMANDOSE
Lo bonito de todo esto está en la intensidad de lo que vives, incluso cuando te planteas si apostar o no...