- ¿Me llevarás pastelitos a la cárcel?. - Si, rellenos de cocaína para sobornar a los guardas. Cabrona INCORREGIBLE y ¿quién lo pretende?. Vendedora de esfinges custodias de la linea entre el orden y el caos, justo aquella en la que la gata puntea un tejado de zinc. Suiza. Cruz blanca sobre rojo intenso. El arma mas poderosa el mohín desaconsejado contra la ira perversa del legítimo heredero de toda la ética del mundo, la que cabe en el dedal de plata de Ariadna y que no puede tocar a Lilit que se come uno a uno los esquejes tiernos de la virtud de madera. Suiza es mi plexo, ronroneando la desesperación del que busca el grito altivo de la reina del inframundo. Que soy Suiza, coño. Que no me manifiesto porque me he sentado en el poyo de la puerta porque toca a muerto y tengo la certeza de que hoy el cadáver me va a saber a pleno al quince. ¿Qué diferencia al pervertido del perverso?. El caché. ¿Diosa, bruja o sirena?. Depende del exceso de nariz o de la falta de pie...
El fuego camina a mi lado, pequeña Perséfone