A contrapelo ya tiene rostro y camina decididamente hacia donde sea que la lleve el destino. Es sólo una novela más o tal vez sea la novela. Que se yo. Sólo se que me brota de la lengua y de los ojos, que se me clava como una lanza y que mis huellas no se borran de la arena. Os invito a visitar mi página en facebook, A contrapelo por Virginia Lancha, a que me sigáis en esta aventura y que por supuesto la leáis cuando salga. Gracias a todos,
No puedo pensar en lo sorprendente y lo sencillo que resulta vivir casi siempre: se vive sin querer y a pesar de no ponerle demasiado empeño al asunto la mayor parte del tiempo. No puedo pensar en lo frustrante que será el día que descubra que ya no hay más créditos ni más monedas y ya no me queden vidas de gato ni de nada que resucite aunque sea de mentira. Recuerdo haber pasado por todos los cuentos que pensaba pertenecían a otros personajes y disfrutar de cada una de sus victorias y también sus derrotas de cuento. Agradezco los maquillajes en los morados que me quedan fruto de todas esas peleas imaginarias que mantuve inútilmente con cada uno de los fantasmas a cuyas sábanas me así con la desesperación de las últimas oportunidades. Me quedo con el agua. El agua siempre limpia, refresca, calma y sirve para hacer infusionar el té. - ¡Que le cooooorten la cabeza! - dijo la reina. Y yo me retiré el pelo de la nuca y me puse a cuatro patas, las de morir, se entiende, que no l...

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