martes, 20 de abril de 2010

TEXTOS SUBYUGADOS


Definitivamente se me pasó el arroz de los textos subyugados, aquellos de tendencia láaaaaanguida donde se muere de amor. Supongo que todo cambió cuando de repente me di cuenta de que la gente no muere de amor, MUERE (entre otras) DE HAMBRE, ENFERMEDAD, GUERRA O DE MALDAD AJENA.

Definitivamente no serán más los textos melancólicos de hojas que caen ensombreciendo el espíritu y ensoñando a los amantes cautivos del recato. Creo que ya no serán más. De todas todas me he hecho tan mayor que me volví ciega a los dedos largos que acarician sedosos cabellos prendidos en sueños.
Se me acabó el pozo de los deseos efímeros, las nostalgias etéreas y los corazones rotos.

Un corazón roto es el que te mata porque deja de bombear líquido vital, o lo hace mal. El corazón sólo tiene una esquina, apunta hacia abajo y no pincha porque es de plastilina y tiene relleno anti-estrés. El corazón bombea sangre espesa. El alma pesa 21 gramos o lo que una bolsa de pipas. Las cáscaras de pipa son feas por el suelo esparcidas, pero dicen que son biodegradables y que se las comen las hormigas.

"Y entonces cerró la ventana de sus días mientras su mente se afianzaba en el recuerdo de unos ojos de color verde infinito sabiendo que esos, y no otros, serían los más amados durante el resto de su vida y que jamás podría suspirar por otros...". Pues yo no lo veo, llámame loca, pero me parece del  todo exagerado. Ya digo que algo me ha debido picar porque de un tiempo a esta parte parezco inmunizada contra la subyugación con paisaje bucólico de Devonshire envuelta en mantones grises de moer y tomando té en tazas de porcelana china asida por dedos largos... lánguidos.

Y me reitero y explico, que lo que afirmo es  que no seré yo la que escriba de nuevo en color sepia, no que no vaya a leer ni a regocijarme en cuantos textos subyugados me lleguen a la altura de los ojos (que me gusta a mi unas Cumbres Borrascosas Borrascosssiiiiiiisimas).

Nota: Algún día hablaré sobre los falsos éticos re-éticos que utilizan la tolerancia como arma arrojadiza. Tolerantes de lo suyo, intolerantes con lo que no alcanza el 5 en su baremo de gustos refinados. Y loscriticaré con saña  porque la tolerancia, para una intolerante como yo, sólo se entiende desde el respeto hacia lo que no nos gusta y si  agrada a otros, por muy estrambótico que nos resulta, porque respetar lo que nos gusta a la mayoría no tiene mérito, lo jodido es respetar lo que sólo gusta a unos pocos (o a muchos pero que se avergüenzan de reconocerlo: véase el fútbol, la prensa rosa, los ufólogos y así hasta mañana. 

Pero eso será otro día, que hoy me he decidio por decir adios a la melacólica y atalcada naturaleza de.... LOS TEXTOS SUBYUGADOS.


RE-NOTA: Hades ha pegado el bote de su vida. Ha marcado el Milán. El Oráculo intolerante se regocija en su estallido de felicidad, nada bucólico, porque la felicidad no se envuelve en definición alguna y esta suya parece recia y verdadera aunque yo no la entienda.... (o si).


1 comentario:

Lady Pirata dijo...

Los textos subyugados, lánguidos y melancólicos tienen su momento, hasta que compruebas y paladeas las aristas de la parte hedonista y bucólica, y entonces no sé yo, no sé yo... empiezas a ver posibilidades por todas partes. Ésto no será pero no exime de que pueda ser otra cosa mejor lo que traerá la aceptación de ese primer "no será".

Uy, qué lio... bah ¿a que me has entendido?

Besicos :)

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