¡Hagamos algo especial antes de que nos convirtamos en suelo!. Algo como darte un beso donde nadie te haya besado por muy improbable que sea el propósito. Algo como aparcar en doble fila en tu calle, llamar al timbre de tu vecina, subir hasta tu puerta y aporrearla hasta que salgas para darte un paquete de gominolas que empiezan a deshacerse del calor. Salir corriendo. Perder una chancla, Cenicienta poligonera. Cogerte una coleta porque el calor te ahoga y oir el corazón rebotarte en la prisión de las costillas mientras esperar oir tus pasos escaleras abajo o la puerta cerrándose. Los barrios de mi pueblo tienen bares, los del tuyo botellerías que ponen tapas de boletus. Yo quiero boquerones fritos y bravas de las que pican. Bésame otra vez. Busca de nuevo el recoveco nunca hallado. ¿Qué tal en la nuca de bestia dominada? No, ya es territorio comanche. Los rizos me hicieron y ahora me recobran. Criatura deliciosa que crece en mi como un susurro no expresado. Delic...
El fuego camina a mi lado, pequeña Perséfone