lunes, 31 de mayo de 2010

AUNQUE SEA CHAMPAGNE

La noche prometía, lo supe cuando mi amiga dijo sin ironía ni sonrojo alguno:
- Que traigan algo de beber, aunque sea champagne.
Y entonces entraron las siete mujeres que uno de los invitados le había regalado al homenajeado y yo pensé que aquello era una performance del Lago de los Cisnes versión dorado lujuría y billetes rosados.
Reí.
Nos bebimos tres copas de brebaje caro y luminoso a juego con las piernas de las profesionales y luego brindé con los diamantes de la Madamme que me confesó que el vitiligo de su hijo le preocupaba sobremanera.
En el baño, la novia de la boda que celebraban al final del pasillo bailaba un Vals agónico con la porcelana Roca y mientras se le escapaba la vida, las horquillas y el bello recuerdo de un día inolvidable, salté por encima de su cola de seda.
La alarma antincendios les mordía el sueño a todos los durmientes. Eran las cinco. La mujer menuda de seguridad tenía cara de pocos amigos cuando salí del baño y le pregunté por el alcance del riesgo:
-Ninguno, sólo humo de más en la fiesta del fondo (la mía).
Los invitados de la boda me confundieron con una de las profesionales y me pidieron presupuesto.
De nuevo reí.
Linea difusa: en ocasiones lo que difiere es la tarifa y el uniforme, claro está.

"Que traigan algo de beber, aunque sea champagne".



4 comentarios:

ChicaGuau dijo...

¡Me gusta el champagne!
Besito♥

Lady Pirata dijo...

A ver, aver, Vivoconhades ¿te han confundido con una chica de vida alegre, porque estabas en una boda, y viste a la contrayente en el baño, mientras saltaba la alarma anti-incendios?

Joer, qué cosas te pasan... tú no te aburrirás ¿verdad?

Lady Pirata dijo...

Ah! Bueno, no, la boda era en la sala de al lado, entonces yaaaaaa es otra cosa, hombre ya!!! Lo digo, porque no soporto los bodorrios, más que nada :)

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

No era una boda: era la fiesta más divertida y surrealista de la historia. Amenizaros la velada 7 meretrices muy profesionales y si, los de la boda de al lado me confundieron con una de ellas, aunque, bien pensado, lo nuestra era solo cuestión de tarifa porque a la venta estamos un poco todos. Y ya lo de la alarma, fue la guinda.

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