martes, 23 de marzo de 2010

EL CLUB DE LAS DAMAS REFINADAS

La Señora Topisto me invitó un día a una velada en el Club de las Damas Refinadas.
Me puse el perfume de los domingos y decidí que quizás, era el momento de ser una de ellas.
La Señora Topisto me había contado maravillas: me dijo que se trataba de un grupo selecto de mujeres pías, tolerantes y modernas, de cultura probada y gustos refinados, profesionales reputadas todas en su campo, sabias muchas de ellas. ¿Cómo resistirme?.
Me deslumbraron las palabras envueltas en papel de seda de colores pastel que se regalaban todo el tiempo. Permanecí en silencio durante largo rato escuchando a las damas envueltas en tafetán, seda, cachemir y otras noblezas textiles que por franca incultura desconozco. A mi madre le habrían fascinado, porque todas tenían (las telas) lo que mamá viene a llamar "buena caída". Me sentí fuera de lugar con los jeans ajustados y las botas de alto tacón. Tarde me di cuenta de que a mi camisa le falta algún botón por abrochar y que mis rizos largos, alborotados rozaban lo indecoroso.

Aprendí muchas cosas de la mano de la Señora Topisto:
- Que las Damas Refinadas nunca vierten sus críticas ante la persona objeto de su critica, porque resulta ordinario y porque todos agradecemos se nos critique en nuestra ausencia para preservar el equilibrio y evitar la infelicidad innecesaria.
- Que las mujeres feas son buenas sirvientas.
- Que las mujeres que otros llaman bellas pero que no son Damas Refinadas, son frívolas y tontuelas.
- Que la tolerancia es el derecho que las Damas del club tienen a que sus gustos sean respetados incluso por quien no los comparten.
- Que los gustos ajenos que no alcanzan la puntuación requerida en la escala del buen gusto aprobada por el Club, deben ser combatidos por  no aportar beneficio alguno.
- Que el dolor ajeno es fruto de las malas decisiones que los otros, los que no pertenecen al Club, toman en su vida.
- Que la pertenencia al Club avala que cualquier decisión tomada será la correcta, sin posibilidad de error.
- Que el deporte era cosa de brutos.
- Que la tele cosa de tontos.
- Que el amor cosa de mujeres débiles.
- Que de sexo solo hablan los incultos, las sirvientas feas o las bellas tontuelas.
- Que sólo los débiles se miran al espejo.
- Que la risa es vulgar.
- Que si divierte en malo.
- Que si se llora hay que irse del Club.

En seguida supe que por más que lo intentara, no llegaba al mínimo requerido: mi torpeza fue tal, que una vez preguntada por la Señora Topisto sólo las conclusiones alcanzadas tan interesante jornada, tan sólo supe contestar:

Menos mal que usted me ha informado de que se trataba de Damas refinadas, porque en un tris he estado de confundirlas con frígidas amargadas de esas que sólo son felices con la inflelicidad ajena, de nariz con pinza imaginaria cuya moral, como el vino que vende Asunción, no es blanca ni es tinta ni tiene color. Mi madre las llamaba Zorritontas, no a estas que ahora se que son  damas refinadas, sino a aquellas con las que casi las confundo. Hienas carroñeras desalmadas  que  viven por encima del bien y el mal. Ya le digo, no estas, que según me dice usted son damas refinadas, sino las otras, con las que las confundí...

Y me fui a pintarme las uñas de los pies de color coral a casa de mi amiga rubia de tetas gordas que ve Telecinco y masca chicle entre novio desaconsejado y novio aconsejado pero soso, que llora en los vestuarios donde nos cambiamos al entrar y salir del trabajo porque admite que se equivoca todo el rato pero que acierta con cierta frecuencia, justo cuando mas necesitamos los demás que lo haga. Comimos pizza recalentada y torrijas y luego nos vimos la de "300"  intercalada  en zapeo con "Lo que el Viento se llevó".

La señora Topisto no me ha vuelto a llamar. Que raro...


5 comentarios:

Lady Pirata dijo...

Eso fue por la falta de un botón en tu camisa: Debajo un botón ton ton, del señor Martín tin tin, había un ratón ton ton, muy muy chiquitín tin tin... habérsela cantao, es que tú también, qué poco tienes de selecta.

:D

Lady Pirata dijo...

Ah! que el botón estaba desabrochao, no que se te hubiera caído, peor aún, falta de decoro por tu parte.

No tengo el gusto de conocer a damitas de esa estirpe y si las he o hubiera conocido, han pasado desapercibidas, me fijaré más de aquí en adelante, que soy muy influenciable.

¿300 y Lo que el Viento se llevó alternándose entre ellas? ¿Un vis a vis entre Scarlett y Leónidas??

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Ya ves.. mira tú que oportunidad perdida... Quizás ya nunca pueda ser una Dama Refinada. ¿Qué haré?, ¿qué será de este pobre Oráculo?.
Leónidas... calla, calla, que saco a pasear la imaginación, me vengo arriba, me veo arriba y....

ChicaGuau dijo...

¡He vuelto!
Un beso enorme :)

Leo dijo...

Me gusta mucho más el plan con tu amiga de las tetas gordas! jajaja!!

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