viernes, 17 de abril de 2009



Jardineros fieles, Señores de la Guerra. Extractores del opio vital que es al existencia ajena. Exprimidores de plantas malditas que lo lubrican todo de ira y de otras cosas peores, como por ejemplo la desesperanza, un, dos, tres, responde otra vez...


Aun así, esnifo el polvo de guardapolvos del señor de la guerra. Ese polvo amarillo de los desiertos lejanos. Huele a D&G. También huele a peligro del que gusta a sabiendas que mata.

Recuerdo cuando el Seños de la Guerra olía a colonia para niños. Entonces era el Señor de las Damas en Apuros.


Ahora es otro.


No me gusta que me llamen por otro nombre aunque sea broma.

No me gustan las sorpresas.

No me gusta combinar rayas y cuadros.

No me gusta que me mientan y si lo hacen que sea a mayor Gloria de mi nombre.

No me gusta que me racionen la egolatría. Me la quiero tomar a cucharadotas enteras de esas que te llenan toda la bocota y que casi no puedes respirar.



Hoy me duele el brazo porque ayer cargué con el peso de un cumpleaños de una niña de 4 años. Su madre me miró a los ojos y me dijo que se va a someter a una cirugía con no muy buen pronóstico. Algo crujió por ahí por las costillas. ¿Será eso que llaman corazón?


Puta injusticia vital




2 comentarios:

Anónimo dijo...

La vida no te hace ser otro, o si?

Te redirecciona, te adapta. O te adaptas?
La vida deja de sorprenderte, aunque sea por el momento.

La vida hace que pases de la colonia de niños, aunque sea Petits et Mamas de Bulgari, pero de niños al fin y al cabo, a D&G. Pero D&G de esencia fresca, la que te permite que aun seas un poco tu. Aquel al que la vida no maltrató. Aquel al que aun no le habian crujido las costillas con una LLC Materna. Puta vida.

Pero la vida te enseña a optimizar tus sentimientos, por que la vida te abre una vía en tu línea de flotación, por la que no entra agua, si no por la que se esfuman tus sentimientos de forma incontrolada. Ya no los dosificas, ni si quiera eres capaz de retenerlos. Por que como a ti, querida Pitia, las costillas crujen aunque no quieras.

Entonces los sentimientos que conservas el la bodega, los que están a salvo por debajo de la vía abierta, no los malgastas, los saboreas, te recreas en ellos mismos, para que el crujir te rompa lo menos posible el corazón. Heart Break. Para que unicamente te aturda.

Entonces observas en tu bodega, aquella Cajita de Color Marron Chocolate en la que guardas todo lo que verdaderamente te hace estar a salvo, que minimiza el estallido, en la que guardabas momentos de colores, momentos simples de esencia pura,sin pretensiones, de escaleras bañadas con un tibio sol de invierno en las que brillaba lo verdaderamente importante, aquello que te deja al margen de los Tsunamis vitales, Tsanamis que te arrastran y ahogan, cuando al respirar el aire fresco de una playa que crees en calma te Sorprende; y por mas que corres, huyes, gritas intentando ponerte a salvo, acaba por cogerte. Te zarandea, te sacude para dejarte de nuevo en la arena seca con un mensaje escrito en ella:

"Para que aprendas, Egolatra de los Cojones".

Pero no lloras, solo te abrazas a tu Cajita de Color Marrón Chocolate, la abres para meter tu cabeza en ella y respirar con angustia, tomando una bocanada de anestésico del dolor. Y entonces mi Pituitaria selecciona Tu Aroma. Cierro los ojos y pasa ante mi la película de una vida, aquella película que me contaron que ves antes de perecer, pero...... que...... en esa película solo aparecen mis momentos contigo. Ufff, que susto, no voy a morir. Empiezo de nuevo a vivir.

Me pongo en mi Nuca un poco de Petits et Mamas.

Lord of War.

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Creo que intentamos evolucionar todo el tiempo, ir a no se que parte del mundo que se supone mejor. Y mientras tanto no nos damos cuenta de que, lo único que hacemos, es andar en círculos.

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