viernes, 21 de agosto de 2009

REGENERACION



Me han amputado un cacho de vida y hoy voy a que me lo vuelvan a implantar. Apenas puedo ya respirar y el segundero del reloj anda atontolinado, que le tengo que dar un toque de allá para cuando para que espabile y que no se olvide que su sentido no es otro que de caminar impasible hacia delante.

A las 3 me pienso atildar, con el corazón en víspera de domingo. A las 5 la cogeré en mis brazos y la apretaré tan fuerte como delicado un suspiro. Entonces ella me dirá: "Ay mamá, suelta, que me espachurras" y entonces la comeré a besos.

Me enseñará al cangrejo campeón y su hábil estrategia de cogerlo con las pinzas de la barbacoa.

"¡Esta niña lo que necesita es pasar mas penurias, que la tienes entre algodones!"

... Claaaaaro... (pensaré)...cuadrada te daba yo a ti la ostia.


Pero mi educación académica y la otra me obligarán a sonreir como leve forma de disentir.


Porque su ausencia sólo me enriquece en la certeza de que sin ella nada huele, sabe o se siente como debe oler, saber o sentirse.


Y es que nunca hasta ella había amado desinteresadamente... a pesar de haberlo creído.


3 comentarios:

Srta. Nostalgia dijo...

Qué envidia más sana de ver la alegría que desprendes cuando hablas de tu hija. Qué bonito debe ser ser madre. Un besito

P.D: La hostia debería se tanto cuadrada como enorme.

Lady Pirata dijo...

Déjate de academicismos prosaicos, Vivo con Hades.
Vale, vale, no hay que incitar, ni ser violentos. Con la imaginación, se puede ¿verdad?
La imaginamos, pues.

¡Preciosa entrada, y genial remate!
Me alegro por ti, y me alegra saber que se puede querer de esa manera. Algún día seré madre, digo yo.

Un beso a la nena y otro para ti.

Vivo con Hades a tiempo parcial dijo...

Las madres tendemos a ser un poco prepotentes, más aun con con no lo ha sido. Eso es una estupidez. Todos los amores son importantes, pero es cierto que nunca he sentido algo tan profundo como lo que siento por mi hija. Me siento como en bragas y en la tempestad todo el tiempo, pero a la vez, no siento frío, porque hay un calor que me invade desde dentro. Bienvenidas, chicas.

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Océanos

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