- Mi jefe es idiota. Viene con esos pantalones de marca que le quedan como si fueran robados, los zapatos lustrados y los calcetines negros obsoletos. Se mete la mano en el bolsillo para rascarse la cola sin demasiado disimulo mientras me mira desde atrás. No tiene cuello y jamás le he escuchado un discurso coherente. Dice que el barco es suyo y si quiere lo hunde, pero resulta ¡Que yo voy en el barco!. Me paso el día corrigiendo todas esas faltas de ortografía que pone en los pos-it y... - Cosas que pasan - él se lleva un trozo de pastel de cabracho a la boca mientras en la tele corren 22 tíos en pantalón corto tras una bola - Gol. - ¿Me estás escuchando?. - Claro. - Pues me gustaría que supieras que te quise tanto como jamás pensé que pudiera querer, tanto, tanto, que un día me vomité a mi misma del dolor de no ser un trozo de ti. No quería ser si no era tu. No quería respirar si no era por tus poros ni quería que me latiese el corazón si no fuese a mayor gloria de tu nomb...
El fuego camina a mi lado, pequeña Perséfone