
Prisioneros de lo políticamente correcto. "Ética" de plastilina que silencia las voces menos consensuadas. Vivimos pensando que existe la libertad de expresión, pero no es cierto fuera del anonimato. Sólo podemos decir aquellos que esta bien dicho a ojos de la mayoría, porque no ofende, no hiere, no hace pensar que quizás haya otros caminos.Palabras incoherentes que resuenan vacías dentro de una coherencia plástica que es de corchopán, que no dice nada, no sabe a nada, no se fija en nada. Frases muertas de tan acotadas. Todo el mundo nos tiene que caer bien. Poner una y mil veces la mejilla para el juego absurdo de besarse sin tocarse. Si no quieres besar, si no quieres ser besado, eres un extraño, un paria. Disculparse mil veces. Capoeira sentimental. No he dicho, me habrás entendido, rectificar una y otra vez para suavizar lo dicho hasta dejarlo vacío de contenido pero muy cuco. Sólo carcasa. Nada dentro.
Todos somos buenos, listos, amables, todos somos capaces, todos somos iguales. Y lo cierto es que nada de esto es cierto. Tirar la piedra esconder la mano (que digo esconderla, amputarla más bien).
El Oráculo manifiesta: El cielo nunca será alcanzado. Deja de hacer méritos absurdos.
Comentarios
Texto para reflexionar, VivoconHades.
He aprendido a ser más cauta y menos reivindicativa, y relativizar va mejor para mi salud mental, pero sí, llevas razón, demasiada plastilina y besos de corcho, demasiado cartón-piedra, pero para eso existe el discernimiento y también hay cielos y besos de esos que te llegan y se dan codazos en el hueco del instinto.
Pues un beso, oye, que no falte de ná!!!