
Tengo un vestido verde robado. Sirve para disfrazarse o mimetizarse con el entorno. Me lo puse y salí a la calle sin verme.
No me gustan los espejos porque se quien duerme en ellos.
- El pelo recogido te hace más interesante.
- Cierto. Suelto simplemente me hace.
No pude evitar echar un vistazo rápido a mi reflejo en los escaparates. Lo hice agazapada en la espesura para no invitar al que duerme en todos los reflejos a que entraba en mi.
Olía a nuevo (es un olor de color plata que a veces en lugar de oler tintinea).
- Es muy verde - dijo A.
- Es igual que otro que ya te vi- dijo B.
- Algo corto- dijo C.
- ¿ Y qué esperais?- contesté yo - es un disfraz.
La pequeña ciruela verde me dejó su broche. Era de plástico rojo con el fondo escocés y forma de corazón. Lo coloqué por azar en mi pecho, hacia la izquierda.
- Bonito vestido -dijo D - ¡Lleva un corazón!.
Asentí.
- Que bien - prosiguió -Así al menos tendrás uno.
Vaya con la máscara. Tanto tiempo la llevé que se ha incorporado a mi.
Sonreí bajando la cara y alzando los ojos. El fuego caminaba a mi lado mientras le decía al jaguar que siempre me guarda que durmiera tranquilo. No había peligro porque estaba en casa.
Mi signo es "penacho". ¿Y el tuyo?.
Comentarios
me pasearé mas a menudo por acquí viendo qué depara lo oculto...
un placer.
Volveré. Buscaré antes el disfraz naranja-mandarina con el que atrapo mis sonrisas de sol.
Un abrazo
Solo espero eso; que como gracias a dios (si es que escucha) es pasajero; siempre que se oiga al cuerpo, a la mente y al espíritu, para saciar ese agotamiento... Deseo poder recuperar esa capacidad de verborrea sabia que llega a mis oidos como música.
Te espero pronto.
Ando cogiendo resuello. Cinco minutos más aquí, apoyada en esta columna con capitel corintio y ala, de nuevo a la batalla, a que el mundo gire y regire en la palma de mi mano.
De todas formas, sabes que siempre ando de guardia con esta tendencia mía a meterme donde poco me importa.
Por cierto: Pregúntame lo que me quieres preguntar aunque la respuesta sea cruel. Me has cogido en un momento de sinceridad inusitadamente brutal. ¿Órdago?.
Saludos de un Caronte despistado.
Tengo agotamiento. Pero de momento esos látigos de sentimientos que a veces me desubican, ahora están calmados. Sin embargo, cuando te veo con "esos brotes de sinceridad brutal "... me susto. No porque tus respuestas sean dolorosas, sino porque te salen desde el alma descarnada; y eso me escuece.
Preguntaré, pero en la intimidad. Y sólo cuando estés tranquila para poder hablar. Necesitas tu momento para aclarar qué te perturba, y después poder contar con tu pretoriana para ejecutar, o sencillamente comentar o especular.
Seguiré esperando, con mi saco de "sandeces".
Te voy a contar una historia; En un lugar triste, con noticias tristes, desajustadas y con pronósticos infiertos se conocieron circunstancialmente dos hombres; Cada uno con su mochila de vivencias totalmente diferentes.
Uno de ellos (A), bajo un dolor físico terrible, emocionalmente abatido, y psicológicamente sin fuerzas. Con un carácter que aunque no es el suyo habitual, colérico y enfadón.
El otro (B), un desgraciaó, desarrapaó, parias de las normas establecidas, pero que en su vagage era más que muchos de los que presumen ser. Triste, por estar de manos atadas para crear flores.
La relación entre ambos, en estado "normal", en circunstancias "anormales" era absurda, de trato cortés, pero sin concesiones afectivas. Hasta que "B", tuvo un incidente fortuito debido a su mala cabeza... Y "A", ante las injusticias de los buenos samaritanos empatizó.
Situación rara, extraña, absurda; nacida desde la desesperación. Pero que a "A" le sirvió para que durante 5 minutos de su vida, no recrearse en su dolor y experimentar el del otro, buscando distinta batalla perdida. Y a "B", le surgió el seguir afín a códigos éticos incomprensibles, nacidos desde la desesperación del no sentirse incluido en ninguno.
"B" se marchó. Le dejaron volar. Y en un acto de "COMPAÑERO DE EXTRAÑO VIAJE", llama todos los días a "A", y va a verle. Y le cuenta sus sueños, sus deseos, y le trata con cariño... Cariño que mientras "A" rechaza de TODOS los suyos, a "B" se lo admite; por el deseo de tutelar a un desarrapaó, parias de las normas establecidas... pero que le conmovió el corazón.
(Por cierto, "B" sigue robando magadalenas a las enfermeras) Y esto, si quieres, no lo publiques.
vestal nameless