
Huelo cartas, sobre, formularios, fotocopias…
Acerco mi nariz a ellas y les encuentro la huella del que la completó para mí. Las hay que huelen a tristeza. Es un olor apenas formulado, suele tener un tacto frío. Los documentos que huelen a prisa suelen estar doblados y la tinta de la impresora de chorro aun está fresca. Luego están los que huelen a casa, a cebolletas por haber compartido la bolsa de la compra, a salsa de soja, a especias los de aquellos que están aquí pero son de allí. Los hay que huelen a calor humilde, a fogón antiguo, documentos ahumados como aquellos que los traen con sus ropas gordas, invernales, y las manos ásperas de trabajar mucho muchísimo. Hay papeles que huelen a perfume empalagosos, dulzones. También hay hojas que huelen a colegio, a sacapuntas, a goma de borrar, a bolis de colores. Los hay mejor o peor vestidos. Envueltos en fundas de plástico, en sobres demasiado pequeños o demasiado grandes, en carpetitas de publicidad, en carpetas de gomas familiares, las que acogen las cosas importantes. Hay documentos que simplemente viajan en el bolso, en la mano, en el bolsillo. Los hay que han sido rellenados en mesas mal limpias y que absorben aceite que no se quita. Hay hojas mimadas y otras maltratadas, pero las peores son lo que huelen a muerte.
¿A que huele la muerte?.
La muerte huele dulce. Es una bocanada pegajosa y rancia que se cuela por la boca, por la nariz, que no se quiere escapar de los pulmones y que cuando lo hace lo hace dañando. El dulce olor de la muerte es el único que nunca se va.
Acerco mi nariz a ellas y les encuentro la huella del que la completó para mí. Las hay que huelen a tristeza. Es un olor apenas formulado, suele tener un tacto frío. Los documentos que huelen a prisa suelen estar doblados y la tinta de la impresora de chorro aun está fresca. Luego están los que huelen a casa, a cebolletas por haber compartido la bolsa de la compra, a salsa de soja, a especias los de aquellos que están aquí pero son de allí. Los hay que huelen a calor humilde, a fogón antiguo, documentos ahumados como aquellos que los traen con sus ropas gordas, invernales, y las manos ásperas de trabajar mucho muchísimo. Hay papeles que huelen a perfume empalagosos, dulzones. También hay hojas que huelen a colegio, a sacapuntas, a goma de borrar, a bolis de colores. Los hay mejor o peor vestidos. Envueltos en fundas de plástico, en sobres demasiado pequeños o demasiado grandes, en carpetitas de publicidad, en carpetas de gomas familiares, las que acogen las cosas importantes. Hay documentos que simplemente viajan en el bolso, en la mano, en el bolsillo. Los hay que han sido rellenados en mesas mal limpias y que absorben aceite que no se quita. Hay hojas mimadas y otras maltratadas, pero las peores son lo que huelen a muerte.
¿A que huele la muerte?.
La muerte huele dulce. Es una bocanada pegajosa y rancia que se cuela por la boca, por la nariz, que no se quiere escapar de los pulmones y que cuando lo hace lo hace dañando. El dulce olor de la muerte es el único que nunca se va.
Comentarios
El olor a muerte, aquel que nos agita y nos perturba a pesar de su suavidad y de su dulzura. Por que su llegada, supone que algo de nosotros se ha ido, se nos ha arrancado, sin preguntarnos. Sin darnos tiempo a reaccionar, por lo efimero del momento, por que nos coge distraidos, mirando para otro lado. O no queriendo mirar, intentando con ese desaire, que esa bocanada pegajosa y rancia, de la que hablas, no se cuele por la boca. Y aunque me tape la boca, la nariz, no me quedan manos para tapar cada unos de los poros de mi piel, cada uno de los poros por lo que de una forma sutil, agil, imperceptible, se acabará colando.
Colores, colores asociados a olores. piensa en un olor e intenta no asociarlo a un color. Goma de borrar, de que color era tu goma de borrar, la mia es de color rosa. Y la tuya, de que color es la tuya?, de que color son tus olores? Gracias. Talipon.
Cuando te leo pareces otro. No se si escribes con el corazón o con las obras completas de Mariano José de Larra al lado.
La muerte, querido amigo Talipón, es lo único cierto de esta vida. Yo, de momento, prefiero soltar las riendas de mi montura al acercarme al precipio, porque confío en la cordura del animal como superior criterio a mi incierta guía.
Pequeños tesoros de cajón, trocitos de goma Milán. Tesoros prendidos en nuestra ropa de interior del alma, esa que nunca se muda por mucho que se ensucie.
El Oráculo de Delfos ha hablado.
Cuentan los historiadores, que las sacerdotisas a las cuales los ciudadanos de la antigüedad, les presentaban sus deseos de conocer, tras haber pagado el canon, los sacrificios, y demás pagos a los guardianes del templo, entraban en trance para después emitir aquellas ideas que el dios Apolo, les decía. Eran las medium de los dictámenes de los Dioses.
Este oráculo se comporta así ahora, tras haber leido lo escribe; "olores"... Me gusta, pero hay frases que me asustan... Sí, déjate llevar por tu sabiduría, tus emociones, tus impulsos,... pero deseo que sean de los positivos, de los sabios, de los que nacen del no sufrimiento y la no confusión.
Piensa que las decisiones importantes de la antigüedad, eran tomadas en Delfos. Es decir, tus sabias palabras nos influyen a todos tus lectores, o al menos a todos aquellos que le preguntamos a la Sacerdotisa.
Piedra angular.
La Diosa del amor, esta vez no pregunta al Oráculo. Esta vez la indica... Paz en el alma, como tantas veces le has deseado a la chica del camisón, tacones, y ojos Manga. Actitud positiva, y con tu espacio pretoriano para dar salida al alma.
Os doy las gracias por vuestras ofrendas, pero las ofrendas no pueden cambiar el destino que está escrito, porque fue tejido mucho tiempo ha por manos de deidades, superiores en rango y en potestad a las mías.
El destino no se puede cambiar. Solo asumir. Esperemos que nos depare cosas hermosas que disfrutar, y si lo que trae es oscuro, que tengamos las suficientes fuerzas como para luchar contra los elementos.
el Oráculo de Delfos ha hablado.
¿No se puede cambiar el destino? Buena pregunta...
Es totalmente cierto que sólo nos queda asumir lo que venga, pero si que podemos cambiar lo que venga cuando eso que va a venir está delante de nosotros, acechandonos, pero somos nosotros mismo los que no queremos darnos cuenta de esas señales que nos informan de lo que va a venir con suficiente antelación a que pasen, para impedirlas en algunos casos o para que igualmente pasen en otros.
Que sencillo sería poder hacer simplemente una pregunta y saber si nuestro destino va a ser favorable...Aunque también es cierto que si fuera así de sencillo dejaríamos de darle importancia a muchas cosas ya que todo lo que nos plantearamos tendría una sencilla respuesta.
Es muy difícil saber en cada momento si lo que vas a hacer es lo correcto y entonces es cuando decides no hacer nada por miedo a que lo que hagas no sea lo correcto pero a la vez te das cuenta que de todas maneras no significa que todo este bien, simplemente significa que por miedo a equivocarte no has hecho nada pero el problema sigue sin tener solución...
Seguiremos esperando a que nuestro destine avance entonces, para bien o para mal...
Mi olor preferido es el de la tristeza, y muy cerca están el odio y la pasión.
la felicidad huele a caramelo monterrico y a bronceador
yo huelo a saudade, a café y tierra mojada.
el mejor olor: el mar
beso
Samuel Sayer: La tristeza huele a polvos de talco. También a naftalina y a seco. La tristeza es amiga de difuminarse en objetos que vacíos que toman su sentido una vez descubiertos por nuestros ojos como llaves de puertas sin retorno hacia un suspiro que se lleva un poco de vida. Cuidado. Su aroma atalcado nos hace yonquis de su esencia. En cuanto a pasión y odio, no los entiendo sino como categoría y subcategoría. La pasión tiene muchos hijos, uno de ellos es el odio. Odiar no es ni bueno ni malo, simplemente caro.
Este Oráculo no es permeable a sentimiendo humano alguno, pero si ha de preferir, prefiere ser odiaba a ser ignorada.
Analix: Bienvenida al Templo donde los secretos mueren. El lila es un color que me produce desasosiego. Cosa de Sacedortisas. Me gustaron tus melodías.
A Elenita y otras vestales les dedicaré algo mas extenso. Necesito matar primero buscar un bicho al que matar para leer sus entrañas, porque en su caso, se que le que busca es una respuesta real del Oráculo. Me pongo en trance y luego os cuento.