jueves, 3 de marzo de 2011

BAJO LA SUPERFICIE

Bajo la mansa superficie quizás un corazón late con tal fuerza que resquebraja las paredes del torax que le contiene.
Tras la montaña, otra.
Tras el valle un camino que conduce al desierto y tras el desierto un lago negro en cuya orilla, llena de guijarros, habré de sentarme a esperar que llegue mi tiempo.

No se trata de ser el rey de la montaña, el primero en poner el banderín en la cima y hacerse la foto: se trata de ser el que esquiva el iceberg y no se hunde en el gélido mar donde las almas azules de los incautos, aun dan vueltas desorientados con su banderín en la mano derecha.

Y en otro orden de cosas: no me influyen las amenazas. Como mucho, me motivan. Así que olvida los "avisos a navegantes" y preocúpate de esquivar el iceberg que tienes toda la pinta de quererte merendar hoy. (Desde el cariño, of course).

2 comentarios:

llamameloca dijo...

Los OjOs me hacen chirivitas.
Sí, sí, que me dan vueltas y eso...

Curiyú dijo...

Las amenazas no hacen mella, y eso es ser fuerte como una montaña.

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Océanos

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