Se me ha caído un cacho de fortaleza hace un rato. Ha venido María y le he dado mi corazón de plástico rojo con fondo escocés. No me lo ha pedido. Ha venido con las manos en los bolsillos, temblando como una hoja. Hace un frío de cojones pero creo que a ella le brotaba de algún hueco entre el dolor y la ira. Le he dado su sobre y me ha dicho: "Bonito corazón. Como me gustaría tener uno así". Y yo le he dado el mío. Lo ha apretado todo lo fuerte que le permite su flojera de pajarillo asfixiado. Me ha dicho que lo va a guardar en la caja especial de la habitación de su hija. Sólo yo sé lo que eso significa. Como diría "la diosa del amor":Me he vuelto a quedar sin corazón. A la que voy a "Blanco" me voy a traer media docena, por si las moscas. Y luego ha venido el mensajero (y no era Hermes justamente). Ser descatalogado disfrazado de macarra con prentesiones que entra a voces en mi gruta: - ¡Hola!. ¿No hay nadie?. Joder que mierda, aquí todo el mundo se...
El fuego camina a mi lado, pequeña Perséfone